A veces las mejores salidas no son las que se planifican durante semanas, sino las que surgen casi de manera espontánea. Todo empezó cuando Óscar comentó que tenía intención de acercarse a Getxo para fotografiar la regata de traineras. Poco a poco, unos fueron animando a otros y, casi sin darnos cuenta, terminamos reuniéndonos seis aficionados con las cámaras preparadas para disfrutar de una mañana de fotografía.
El tiempo acompañó bastante. Al principio sopló algo de viento, lo que hizo que hubiera que sujetar bien el equipo en algunos momentos, pero las condiciones fueron mejorando y pudimos trabajar con comodidad. La luz fue agradable y el ambiente de la competición ayudó a crear un escenario perfecto para captar la intensidad del esfuerzo de los remeros, las salpicaduras del agua y la emoción de cada manga.
Cada uno buscó su propio punto de vista y su forma de contar la regata. Hubo quien se centró en la acción más espectacular, quien buscó composiciones más abiertas y quien intentó capturar los pequeños detalles que hacen diferente este deporte.
Más allá de las imágenes obtenidas, la mañana volvió a demostrar que compartir una afición hace que la experiencia sea mucho más enriquecedora. La conversación, las risas y el buen ambiente acompañaron durante toda la jornada, convirtiendo una sencilla propuesta de última hora en una salida muy agradable, que acabo con unos vinitos y cervezas sentados de chachara









